Moodboard en interiorismo: plasmando la personalidad de tu cliente en una paleta de colores y materiales única

Moodboard en interiorismo: plasmando la personalidad de tu cliente en una paleta de colores y materiales única.

En el interiorismo como en la vida misma todo lleva un proceso. Si quieres encontrar la paleta de colores y materiales perfecta para el proyecto que tienes entre manos, primero vas a necesitar un buen moodboard sí o sí.

Por si no tienes muy claro cómo aterrizar las ideas de un collage pensado en base a la personalidad de tu cliente, hoy vamos a profundizar en cómo esta herramienta puede ser aplicada al proceso de diseño de interiores para obtener resultados fenomenales.

  • El encanto de lo físico: colores y texturas que deleitan a los sentidos.
  • No es acumulación cuando son herramientas creativas: La importancia de un muestrario de materiales.
  • Definir es limitar, y eso es necesario: la importancia de usar las palabras adecuadas.
  • Traduciendo palabras a materiales: los primeros pasos de un moodboard
  • Definiendo la paleta de colores y materiales.
  • Aprende todo sobre un moodboard

Un moodboard es un poderoso impulsor de la creatividad, pues te permite concentrar todas tus ideas clave en un sólo espacio visual y de manera tangible. Aunque sabemos que elaborar uno de manera digital puede ser muy tentador por su practicidad, la verdad es que nada se compara con hacerlo de manera física.

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Las computadoras son fantásticas para obtener y organizar grandes volúmenes de información, pero ni siquiera esta ventaja las hace mejores que un moodboard tradicional.

Un moodboard físico tiene múltiples ventajas, pues puedes apreciar no sólo el color de los materiales que reúnes, sino también su textura, la sensación al tacto y los reflejos de la luz sobre ellos, todos detalles sumamente importantes que son imposibles de integrar con sólo una imagen y una ficha técnica.

Todo esto es importante porque el interiorismo se compone justamente de eso: de sensaciones evocadas y provocadas por todos y cada uno de los elementos que componen y ordenan al espacio.

Hacer un moodboard físico tiene una ventaja secundaria, y es que te obliga a conseguir muestras de los materiales que deseas usar, y para conseguir dichas muestras inevitablemente debes sumergirte en el campo práctico: visitas tiendas de materiales, te enteras de precios, obtienes tips de los vendedores y de paso terminas conociendo hasta otros materiales que te gustan más o que son perfectos para otro proyecto.

Conocer qué materiales están disponibles cerca de tí y cómo puedes conseguirlos es el inicio perfecto para que tu proyecto de interiorismo sea totalmente viable.

Como podrás imaginar, para hacer un moodboard físico necesitas disponer de muchas muestras de materiales, y para ello lo más recomendable es comenzar a armar tu muestrario; una pequeña colección de los acabados, colores o materiales disponibles para cierta aplicación. Su utilidad es justamente permitir que el cliente tenga contacto real con las texturas.

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Generalmente estos muestrarios tienen un costo, pero si aclaras que eres un interiorista y cuentas todos los proyectos que tienes en mente, muy probablemente obtengas un descuento o incluso te lo obsequien.

Con el tiempo, y a medida que progreses en tu trayectoria profesional, verás que estos muestrarios son increíblemente útiles para definir con rapidez la paleta de materiales que usarás en tu proyecto.

En el proceso de creación de un moodboard es importante saber usar las palabras correctas, pues así podremos asociar los conceptos más afines a ellas y nuestro proyecto tendrá una dirección clara.

Cuando sólo has hecho proyectos personales lo más probable es que no hayas tenido la necesidad de usar palabras clave para darle forma a tus ideas, pero cuando trabajas con un cliente, tener una comunicación conceptual es necesario para que él pueda transmitir sus ideas de modo que tú las entiendas.

Por ello, anima a tu cliente a expresarse libremente, a decir sin pena qué es lo que quiere lograr en su espacio.

Cuando tu cliente comienza a hablar acerca de cómo se imagina su espacio, presta especial atención a los adjetivos, porque serán lo que determine el rumbo de tu diseño.

Por ejemplo, si tu cliente quiere una recámara “acogedora y cálida”, es claro que no optarás por acabados en concreto aparente ni detalles en lámina de acero, sino por alfombras, colores en una gama ocre y detalles en madera.

En cambio, si desea una sala “moderna pero clásica, así como de palacio” la principal opción serán materiales como concreto y losetas cerámicas en una gama de grises, pero con acentos como muebles neobarrocos.

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Como mencionamos hace algunos párrafos, lo que estamos haciendo aquí no es más que enunciar los materiales y acabados que se asocian con cada estilo. Para que tú logres hacerlo, es importante que cuentes con un gran bagaje visual de diseño.

Si las palabras no son la mejor habilidad de tu cliente, no te preocupes, existe un último recurso que nunca falla, y consiste en mostrarle al cliente las imágenes que estás barajando para que él escoja aquellas que corresponden mejor con la idea que tiene.

Si has hecho el proceso anterior correctamente, este último paso será sumamente sencillo, pues consiste en seleccionar la lista final de los colores y materiales que usarás en el espacio.

Por lo general, lo primero que se determina es la gama cromática o la paleta de colores. Al respecto, existen varias escuelas y estilos, pero en general puedes confiar en el principio de 60-30-10.

Esto significa que en una composición espacial debe haber tres colores: un color dominante que cubra más de la mitad del área disponible (60%), un tono intermedio que cubra más o menos una tercera parte de las paredes, techos y pisos (30%), y finalmente un color de acento que cubra sólo un 10% de lo que hay, y le aporte vividez a la composición.

Nueva llamada a la acción

Generalmente estos acentos son muebles y objetos ornamentales, mientras que los colores dominantes e intermedios se logran con acabados o materiales.

Una vez que la paleta de colores está determinada, lo que sigue es establecer qué materiales y objetos van a materializar las intenciones del espacio, y aquí entran los muestrarios que hayas conseguido.

A medida que pongas en un sólo lugar los colores, materiales y objetos que tengas contemplados, verás cómo el proyecto prácticamente se resuelve solo, pues es muy fácil y rápido ver qué elementos son los más apropiados para tu diseño.

Un moodboard es una herramienta sumamente poderosa para los diseñadores de interiores, y vale mucho la pena que dediques tiempo a dominarla. Si estás listo para llevar tus moodboards al siguiente nivel, echa un vistazo a nuestro e-book: Moodboard: La mejor forma de visualizar tu casa. En el que aprenderás todo lo que necesitas saber para darle un toque sumamente profesional a tu trayectoria en el interiorismo.

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